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A propósito de las Tentaciones de Jesús:

El Domingo pasado en el Evangelio al hablar de las tentaciones de Jesús y la homilía que fue preciosa, me quedé con esa tentación de nuestras ansias de poder....Nos explicaba el sacerdote que esa era una de las razones por las que gustaban tanto las consolas y videojuegos (los niños y adultos que juegan), pueden controlar ese mundo, hacerlo a su manera....me hizo pensar, pues nunca les había encontrado utilidad...y comprendí.
Referente a lo mismo tengo una oración muy simple y que me gusta y me gustaría compartir...

ORACIÓN DEL LEÓN: 

Señor, bien sé que en el reino animal me pusiste de “Rey”. Sé que uno solo de mis potentes rugidos es capaz de silenciar en un instante todo el jaleo de la selva.

Y también sé que mi figura quedó para representar a los más importantes en los escudos, banderas...en todo lo que significa poder...

Hoy, sin embargo, todo esto ha desaparecido, incluso muchos se preguntan: - ¿es tan fiero el león como le pintan?

Y yo me pregunto - ¿debo ser o aparentar tan fiero?.

Te lo pregunto a ti que eres el Rey de reyes, el más poderoso y sin embargo nunca te impusiste sobre nadie ni mostraste tu poder de manera autoritaria, solo a través del amor de Padre. Ayúdanos a no querer siempre ser los mejores y tener el poder y a reconocerte como el único Rey de nuestras vidas. 
Tenemos que aprender del león, aunque sea fuerte, poderoso y grande nunca se olvida de que Dios está a su lado. (L. M.)


Homenaje a los maestros
Siempre he pensado que el amor de una madre es casi parejo al de un amigo en cuanto a sincero, generoso y sempiterno; una vez reconocida esa obviedad para mi, con el tiempo y una larga experiencia he comprendido que queda alguien por incluir en esa lista verdadera y no son otros que todos aquellos profes que pasan por la vida de nuestros hijos influyéndoles, comprendiéndoles, escuchándoles, soportándoles, enseñándoles y amándoles a lo largo de su larga formación sin  recibir a cambio muchas veces un minúsculo agradecimiento, contando solamente con la sapiencia de que alguien recogerá el fruto de vuestra labor......muchas gracias. (M.A)
En la floristería

La mujer caminaba por un centro comercial cuando se fijó en el cartel: una nueva floristería. Al entrar, se llevó un susto: no vio ninguna maceta, ningún ramo, ninguna cesta, pero era Dios en persona quien atendía en el mostrador.
-Puedes pedirme lo que quieras –dijo Dios.
-Quiero ser feliz. Quiero paz, dinero, facilidad para hacerme entender. Quiero ir al cielo cuando muera. Y quiero que todo esto se conceda también a mis amigos.
Dios se dio la vuelta y abrió algunos botes que estaban en el estante, sacó de dentro algunos granos, y le extendió la mano a la mujer.
-Aquí tienes las semillas –dijo. –Comienza por plantarlas, que aquí no tenemos los frutos. (L.M.)

 
 
 
 

 

 

 

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